Fascículo 5

Aspectos Legales. Discapacidad.

El concepto “Fibromialgia” (FM) se acuñó en la década de los años 60 en relación a un cuadro donde si bien el dolor crónico de origen musculoesquelético es el gran protagonista , otra variada sintomatología forma parte de las quejas habituales de estos pacientes. La astenia, los trastornos del sueño, el compromiso neuropsicológico y las molestias gastrointestinales son manifestaciones que frecuentemente refieren los que padecen esta enfermedad.

A pesar de las controversias acerca de la veracidad de esta entidad , el reconocimiento oficial como enfermedad se cumple en el año 1992, en la Declaración de Copenhague, donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) la instala como una nueva entidad clínica, denominándose “síndrome de fibromialgia” y quedando tipificada en su manual de Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10 versión 2007) dentro de las enfermedades del sistema osteomuscular y del tejido conectivo, en el apartado de “otros trastornos de los tejidos blandos”, con el código M79.7. En 1994 fue reconocida por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), clasificándola con el código X33.X8a.

Esto hecha por tierra el argumento de muchos médicos que tienen en sus manos el otorgamiento del certificado de discapacidad y que niegan enfáticamente esta posibilidad refiriendo que es una entidad que no está reconocida.

De acuerdo a publicaciones elaboradas por distintos países la Fibromialgia se presenta entre un 2 y 3% de la población. A pesar de la frecuencia con la cual se manifiesta esta patología y lo muy común que hoy resulta en la consulta clínica, el hecho de no poder llegar a un diagnóstico certero mediante estudios complementarios, produce diferentes sensaciones en el entorno (familiar, social y laboral) que van desde la indiferencia hasta el descreimiento y la duda. Por lo tanto la discapacidad que produce esta enfermedad es motivo frecuente de controversia , no solo entre el empleador y el empleado sino también entre los mismos profesionales que deben dictaminar una posible discapacidad. Es necesario además incorporar en el proceso de evaluación al entorno familiar, social y laboral, para poder llegar a una conclusión sobre como esta enfermedad afecta su vida en todos los ámbitos de la misma.

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