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Fibromialgia

Uno de los problemas más importantes que afectan a la salud y uno de los principales motivos de consulta es el dolor crónico , que según diferentes estadísticas se presenta en algún momento de la vida del 25% de la población mundial. Por ejemplo en Estados Unidos el 17% de los pacientes atendidos en un servicio de atención primaria presentan dolor crónico. A su vez el 25% de los pacientes que acuden a un servicio especializado en medicina del dolor presenta dolor a nivel musculoesquelético.

El dolor crónico ha sido históricamente rodeado por un alto grado de confusión en sus diferentes procesos (Fibromialgia, fibrositis, dolor miofascial, síndrome de fatiga crónica, dolor crónico, etc). Si bien estas “etiquetas” no están sustentadas por datos exploratorios sólidos ni por datos analíticos e histopatológicos específicos, la mayoría de estos procesos comparten una gran cantidad de características sociodemográficas , sintomatología y alteraciones psicológicas y psiquiátricas.

Para este tipo de dolor somático se ha identificado el “síndrome de dolor crónico musculoesquelético difuso generalizado” (widespread muscle skeletal pain syndrome). La Fibromialgia es la enfermedad que más ha sido relacionada con este síndrome dado que puede ser considerada como una patología de dolor crónico referido a diferentes estructuras del sistema musculoesquelético pero sin evidencia de lesión en las mismas.
Durante varios años una gran cantidad de autores plantearon considerables dudas acerca de la existencia de la Fibromialgia teniendo en cuenta que se trataba de una época donde la validez de una enfermedad se respaldaba mayormente en exámenes complementarios para su diagnóstico y no tanto en los síntomas y signos.
Aún hoy son numerosos los profesionales que se plantean si la Fibromialgia debe considerarse más un grupo heterogéneo de pacientes con una sintomatología similar que una enfermedad definida. En su inicio se la ha conocido bajo diferentes nombres: neuroastenia, reumatismo, miofascitis, reumatismo muscular, y otros menos utilizados. Los puntos dolorosos fueron perdiendo relevancia, cobrando importancia el concepto de áreas dolorosas.

  • En 1976 Philips Kahler Hench establece el vocablo de Fibromialgia. Luego de un exhaustivo estudio el Colegio Americano de Reumatología en 1990 comunica los criterios de la Fibromialgia.

  • En 1992 la Organización Mundial de la Salud reconoce a la Fibromialgia como enfermedad y la coloca en el manual de Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE 10) con el código M79. 04

  • En 1994 la Asociación Internacional para el estudio del dolor también la reconoce clasificándola con el código X33 y X8a.

Contrariamente al progreso en la comprensión de la Fibromialgia, aún es infra diagnosticada.
Existen diversas maneras de definir la Fibromialgia. A mi criterio la definición más abarcativa es describir a la Fibromialgia como un Síndrome de Sensibilización Central caracterizado por dolor crónico musculoesqueletico difuso, no articular, presentando áreas anatómicas específicas dolorosas a la palpación y que habitualmente se acompaña de cansancio, trastornos del sueño y alteraciones cognitivo-conductuales.
Lo primero a tener en cuenta en esta caracterización es el concepto de enmarcar a esta patología dentro de los Síndromes de Sensibilización Central, reconociéndola como un estado de Alodinia generalizada. El término Alodinia fue instalado por Yunus y abarca un grupo de condiciones sin una patología estructural, frecuentemente coexistentes, unidas entre sí por un mecanismo fisiopatológico común, la Sensibilización central. En palabras simples la Sensibilización Central se refiere a una intensa hiperexcitabilidad de las neuronas del Sistema Nervioso Central en respuesta a los estímulos periféricos nociceptivos con incremento anormal de la percepción del dolor.
La segunda referencia importante en esta definición es que el American College of Rheummatology define a la Fibromialgia como “un síndrome de dolor crónico musculoesquelético difuso generalizado, caracterizado por el dolorimiento de al menos 18 puntos dolorosos establecidos mediante un consenso”. Los puntos dolorosos fueron perdiendo relevancia, cobrando importancia el concepto de áreas dolorosas.

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