Fascículo 4

Terapia farmacológica

Hay ciertas premisas que hay que tener en cuenta a la hora de decidir el tratamiento farmacológico:

  • 1. Establecer los objetivos terapéuticos con el paciente de forma que puedan ser evaluados correctamente. Es necesario consensuar cuales son los síntomas predominantes y que nivel de preocupación le asigna a cada uno de ellos, dado que fundamentalmente el tratamiento de la Fibromialgia es sintomático y sus objetivos son disminuir el dolor y la fatiga, mejorar el sueño y los niveles de actividad, procurar la adaptación con una mayor calidad de vida de los pacientes mejorando el bienestar psicológico.

    2. Esto implica cumplir con un tratamiento personalizado, que considere la naturaleza de los síntomas, la severidad, los factores desencadenantes, y la presencia de otras patologías asociadas.

    3. Siempre se debe tener en cuenta que se debe posponer la medicación hasta que la intensidad de los síntomas sea de moderada a alta.

    4. Revisar experiencias pasadas con la medicación en cada paciente, discriminando dosis utilizadas, efectos adversos e intolerabilidad y falta de respuesta real.

    5. Informar al paciente sobre el concepto “respondedor”:

    – Parcial: mejoría superior al 30% y menor al 50%.
    – Significativo: mejoría superior al 50 %.
    – No respondedor:  inferior al 30% o sin mejoría.

    6.Comenzar con dosis bajas e ir incrementándolas gradualmente hasta alcanzar la ventana terapéutica y posteriormente valorar el efecto.

    7.Controlar los efectos secundarios.

    8.En los no respondedores retirar el fármaco y efectuar otro test de respuesta por otra vía farmacológica.

    9.En los respondedores parciales plantear la necesidad de reforzar el tratamiento.

    10.En los respondedores significativos mantener la monoterapia.

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